EL DISFRAZ DE LA HIPOCRESÍA Y LA DOBLE MORAL POLÍTICA

"El síndrome de la Gata Flora: cuando nada les viene bien"

Editorial28/02/2025
Doble Discurso - Doble Moral

Las recientes críticas al gobierno del intendente Raúl Úsqueda no solo reflejan una alarmante falta de memoria, sino que además evidencian la desesperación de quienes buscan confundir a la comunidad con discursos llenos de contradicciones. Quienes ahora se rasgan las vestiduras hablando de “nepotismo” y “populismo” fueron, precisamente, los arquitectos del desfalco municipal más grande que ha visto Fiambalá en décadas. Son los mismos que, bajo la gestión de Roxana Paulón, saquearon las arcas municipales, dejaron una deuda millonaria de más de 600 millones de pesos y transformaron el municipio en un feudo personal, destruyendo el parque automotor, dejando a los proveedores sin cobrar y desmantelando la administración pública.

 

¿DE QUÉ NEPOTISMO HABLAN?

Los autores del escrito que ahora pretenden dar lecciones de moral fueron parte de un gobierno que premió la lealtad ciega por encima de la capacidad, designando a familiares, amigos y militantes en cargos clave, sin importar la idoneidad ni el bienestar de la comunidad. Durante la gestión de Paulón, el municipio fue un club privado de beneficios para un grupo selecto, mientras los servicios públicos colapsaban y la infraestructura quedaba en ruinas.

Hoy, esos mismos personajes critican a Raúl Úsqueda por designaciones en su gabinete, pero convenientemente olvidan que la diferencia clave es la transparencia: los funcionarios actuales están trabajando por la recuperación de Fiambalá, no robando los recursos del pueblo.

 

LA DEMAGOGIA DEL POPULISMO, SEGÚN QUIÉN

Es insólito leer que quienes fueron parte de una gestión alineada con el peronismo, la bandera más representativa del populismo en Argentina, acusen a Úsqueda de hacer “demagogia populista”. ¿Acaso olvidaron que Paulón gobernó con la misma lógica de su partido, utilizando planes sociales para garantizar fidelidad política, organizando festivales pagos con dinero del pueblo mientras las cuentas municipales se hundían en deudas y clientelismo?

Raúl Úsqueda, en cambio, recibió un municipio devastado y endeudado, y a pesar de ello ha implementado medidas concretas para restablecer el orden económico. Mientras que al mismo tiempo el pueblo no olvida a la gestión anterior que dejó cesante varias decenas de empleados con familias a cargo por el solo hecho que habían sido nombrados por el gobierno anterior de “Coco” Quintar;  trabajadores sin cobrar y con sueldos adeudados. El actual gobierno ha tenido que hacer recortes responsables para salvar a Fiambalá de la quiebra. Pero, claro, los mismos que callaron ante los despilfarros de Paulón ahora critican cualquier medida de ajuste, aunque sea necesaria para reconstruir el municipio.

 

EL AJUSTE QUE ELLOS GENERARON

Se indignan porque 190 becados dejaron de cobrar, pero no dicen que esas becas fueron usadas como herramientas de clientelismo, sin estabilidad laboral ni garantías reales para los trabajadores. ¿Por qué no se quejaron cuando Roxana Paulón dejó sin sueldo a proveedores, empleados y prestadores de servicios? ¿Dónde estaban sus críticas cuando la corrupción y el saqueo eran moneda corriente?

No nos confundamos: el problema no es el ajuste, sino quién lo aplica y con qué objetivo. En este caso, Úsqueda no recorta por capricho, sino porque no hay dinero. Se está reconstruyendo una administración saqueada, y eso requiere decisiones difíciles.

 

¿PAN Y CIRCO? NO, CULTURA Y PARTICIPACIÓN

Otro de los puntos que atacan en su escrito es la organización de eventos culturales y festivales gratuitos, como si fueran un acto de manipulación. Pero lo que no dicen es que estos eventos no se financian con los recursos municipales, sino que se organizan con el apoyo de instituciones y empresas privadas, a diferencia de la gestión anterior que despilfarró millones en festivales donde solo algunos pocos se beneficiaban.

Los alimentos recaudados en eventos solidarios no son una herramienta de sometimiento, sino de ayuda real a los que más lo necesitan. Es insultante que intenten menospreciar la solidaridad de la gente, cuando los verdaderos sometedores fueron ellos, quienes usaron la pobreza como un negocio para garantizar su permanencia en el poder.

 

LA VERGÜENZA DE LA DOBLE MORAL

Resulta indignante que quienes fueron parte del gobierno más corrupto de Fiambalá intenten dar lecciones de moral. Ellos destruyeron el municipio, endeudaron a la comunidad y ahora tienen la desfachatez de criticar a quienes están intentando arreglar el desastre que dejaron.

Si realmente les preocupa el futuro de Fiambalá, en lugar de escribir artículos grotescos llenos de hipocresía, deberían explicar qué hicieron con los 600 millones de pesos que desaparecieron y por qué, en ocho años de gestión, Fiambalá terminó más empobrecida y endeudada que nunca.

Raúl Úsqueda no es perfecto, pero está gobernando con responsabilidad, transparencia y compromiso. Y eso, al parecer, es lo que más les molesta a los que antes vivieron del saqueo y la impunidad.

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